domingo, 21 de agosto de 2011

Anoche, después de terminar de leer un libro en mi cama, apagué la luz y cerré los ojos.
De pronto, los volví a abrir, no me pude contener; se me vinieron miles de cosas a la cabeza.
El punto y aparte fue puesto hace casi un año, ahora estoy con otra persona. Me quiere, y por supuesto, me lo demuestra. Hace que me sienta a gusto con él, en fín, que todo va muy bien.
Pero, justo ayer por la tarde, me dí cuenta de una cosa. Que los "te quiero" eran diferentes, las palabras también lo eran, las miradas igual.. Ese día, cuando estaba con mi novio, pronuncié el nombre de aquel chico, unas dos veces. Casi sin pensarlo.
Cuando me agarró por la cintura, se me vino a la cabeza la primera vez que él lo hizo conmigo, algo torpes, inexpertos de aquella situación. Extrañaba su risa, tan divertida y a la vez contagiosa, extrañaba su forma de ser, esa que hacía que cada cosa llevara su tiempo, esa forma de ser de la que me enamoré.
Entonces, anoche pensando en todas estas cosas y muchas otras más, llena de dudas, me eché a llorar.
No entendía por qué lo hacía, tenía a mi lado a una persona que me quería, que me respetaba.
Despues de tanto pensar, y de llorar, esa noche me dí cuenta de que el caso no era que él no me gustara.
Simplemente, lo que me pasaba, es que no era él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario