Los números, son solo eso, números.Vivimos obsesionados con ellos, hasta el punto de soñarlos.
'¿Cuántos años viviré?, ¿Número de hijos?, ¿Cobraré mucho cuando tenga trabajo?....' infinitas preguntas sin respuesta inmediata, pero que nos conciernen tanto que hasta soñamos con ellas...hasta tal punto de desear tanto alguno de esos números que pueden acarrear consecuencias. Tenemos la necesidad de cumplir ese sueño dictado por números que, sin darnos cuenta, nos olvidamos por un momento de lo que estamos viviendo...AQUÍ Y AHORA.
Está bien...imaginemos que pensar y/o desear alguno de esos números es tan importante hacerlo en este momento. Vale, de acuerdo, te dejo que desees uno con todas tus fuerzas. Tanto que al cerrar los ojos, tu vista en la oscuridad no sea alcanzada. Probablemente a algunos os guste la idea de tener esa sensación, tal que venga acompañada por uno de esos números...como un simple 2...aunque no es tan simple como parece. Trae consigo una historia, unos recuerdos, vivencias...un sin fin de sensaciones y emociones que algunas son descriptibles, otras, en cambio, no.
Aunque mi número favorito sea el 8, desde que tengo uso de razón, el 2 se ha incustrado en mi, sin querer salir nunca y yo estoy orgullosa...orgullosa de que esté ahí ese número y que sea tan importante. Tanto que, yo si he soñado con él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario